Mercurius Boas era hijo de Theodoros Boas, funcionario de la corte de los desposes de Mistras. Provenía de una ilustre familia militar bizantina de Angelokastro; su fecha de nacimiento es desconocida.
Antecedentes familiares
Mercurius nació en Epiro, en la fortaleza de Angelokastro. En el siglo XIV su familia fue perseguida por los turcos y tuvo que refugiarse primero en la escarpada Evritania y después en el Peloponeso. Todos sus antepasados fueron soldados: su abuelo Teodoro fue camarada de Claudio el Cocodrilo, Pedro sirvió en Italia y Tomás llegó a ser coronel del ejército inglés y comandante de la caballería ligera de Enrique VIII.
Servicio militar y títulos
Mercurius se destacó al servir a varios monarcas: los venecianos, el emperador alemán Maximiliano I y el rey francés Luis XII. Por sus méritos, Luis XII lo nombró conde de Suabia, le concedió tierras y una considerable dotación económica. Boas también era conocido como "Grivas" por el color de su caballo. Su protobalcáro, Ioannis (Zanes) Koronaios, admirador de la historia griega y la Ilíada, plasmó las hazañas del capitán en un poema épico titulado «La Anthragathima de Mercurius», fuente principal de la información que conservamos hoy.
La emboscada en Génova (1507)
En 1507 el rey Luis XII sitió la ciudad italiana de Génova, puerto estratégico que conectaba Francia con Italia. Sus fuerzas sumaban unos 50.000 hombres, entre los que había muchos auxiliares. Bajo el mando de Mercurius Boas combatieron 2.000 soldados griegos, conocidos como "Soldados y Argouletes".
Los genoveses, reforzados con divisiones italianas, habían fortificado una colina cercana con un bastión armado con cañones, desde el cual hostigaban a los atacantes. Tras varios intentos fallidos de los franceses, Luis XII ordenó a Boas que ejecutara una maniobra de emboscada:
«Monta con tus soldados y avanza hacia el bastión. Mientras tú y tus hombres atraéis al enemigo, coloca una reserva de infantería y caballería en la ladera posterior para que, al retroceder, los genoveses caigan en la trampa acuática que hemos preparado.»
Boas tomó 100 soldados y subió la colina, dejando varios grupos de emboscada. Simultáneamente, 3.000 suizos y 6.000 infantes franceses ascendían la cresta, seguidos por la caballería pesada. Al llegar al bastión, los genoveses los recibieron con una lluvia de flechas y proyectiles; los griegos respondieron con arcabuces y ballestas, manteniéndose en constante movimiento para evitar ser blanco fácil.
La resistencia parecía insuperable, pero los griegos sobrevivieron y lograron abatir a seis genoveses. Cuando la infantería francesa llegó al punto de apoyo, Boas ordenó una retirada rápida. En el caos, los genoveses, concentrados en los Soldados, no percibieron la segunda oleada de tropas que los atacó por la retaguardia. Dos cañones colocados en una zona despejada dispararon una devastadora carga, seguida de la carga de la infantería francesa, aniquilando a la mayoría de los genoveses.
Al final, la guarnición suiza tomó el bastión. Las bajas francesas fueron mínimas (39 muertos), mientras que los genoveses dejaron alrededor de 1.400 muertos. La victoria se debió, en gran medida, a la táctica de emboscada ideada por Mercurius Boas.
Otros logros destacados
Durante el mismo asedio, Boas y sus soldados realizaron una hazaña nocturna: atravesaron una montaña a caballo y a pie, y al amanecer sorprendieron a una división genovesa desprevenida, matando a dos mil combatientes y capturando a quinientos nobles. El rey, satisfecho, lo abrazó y lo elogió en el campamento.
Últimos años y fallecimiento
Mercurius participó por última vez en la Batalla de Pavía (1525). Murió en Italia en 1560, donde fue sepultado.
Mercurius Boas.
La bandera de Mercurius Boas, con la doble cabeza de águila, las cuatro B de los Paleólogos y la cruz de San Andrés.
Soldados de caballería ligera.