No existen pruebas de que mujeres europeas pagaran por su propio viaje a América. En la mayoría de los casos, el costo del pasaje era asumido por hombres, generalmente los maridos o los padres de los colonos potenciales.
En esa época, las mujeres no disfrutaban de derechos de propiedad equivalentes a los de los hombres, lo que les impedía financiar su travesía de manera independiente. Por ello, su traslado a las colonias dependía casi siempre del apoyo económico de sus familiares varones.