Historia antigua

Batalla de Sinope: el ocaso de la era de la vela

Batalla de Sinope: el ocaso de la era de la vela

En los primeros años de la década de 1850, el Imperio ruso buscó consolidar su dominio en el Mar Negro tomando el control de los estrechos turcos. Como pretexto utilizó la disputa sobre la custodia de los lugares sagrados cristianos en Palestina otomana, lo que puso a Rusia y Francia en conflicto por los derechos de los peregrinos. Ante la amenaza rusa, el Imperio otomano buscó el apoyo de Gran Bretaña y Francia, que temían que los intereses económicos y políticos en el Levante quedaran comprometidos.

Contexto de la Guerra de Crimea

El conflicto, conocido como la Guerra de Crimea, estalló cuando las tropas zaristas ocuparon Moldavia y Valaquia en julio de 1853. El 16 de octubre de ese mismo año el Imperio otomano declaró la guerra a Rusia. La fase inicial (octubre‑marzo) se desarrolló exclusivamente en tierra y mar entre ambas potencias, culminando con la Batalla de Sinope el 30 de noviembre de 1853, el último gran enfrentamiento entre buques de vela.

La Armada rusa

Al inicio de la guerra la Flota del Mar Negro contaba con catorce buques de línea, seis fragatas de vela, siete fragatas de vapor con ruedas laterales, cuatro corbetas, doce brigantinas, veintiocho lanchas de guerra y numerosos auxiliares. En total eran 61 unidades, con 2 500 cañones y unos 35 000 marinos, de los que 1 450 eran oficiales.

El mando supremo recaía en el príncipe Aleksandr Menchikov, mientras que el almirante Moritz von Berg dirigía la flota. El vicealmirante Vladimir Kornilov, uno de los oficiales más talentosos, ejercía de jefe de estado mayor. La disciplina y el entrenamiento de la marina rusa se debieron en gran medida al legado del almirante Mikhail Lazarev, quien introdujo la disciplina consciente y abolió el castigo corporal.

Aunque la era de los buques de vela estaba llegando a su fin, Rusia incorporó lentamente buques de vapor. El único buque de vapor plenamente operativo era la fragata Vladimir, construida en Inglaterra en 1848, que poseía una batería de cañones de gran calibre y podía alcanzar once nudos.

La Armada otomana

La Marina otomana se basaba principalmente en velas: cinco buques de línea, diez fragatas, nueve corbetas y doce brigantinas, complementados por cinco fragatas de vapor y unos treinta barcos auxiliares. Además, el sultán disponía de una flota egipcia (tres buques de línea y cuatro fragatas de vela). En total, 48 buques con más de 2 000 cañones estaban bajo el mando del almirante Mahmud Pasha. La formación de sus tripulaciones era deficiente y el ánimo estaba bajo.

Primeros enfrentamientos

En septiembre‑octubre de 1853 la flota rusa transportó la 13ª División de Infantería desde Sebastopol a Sukhumi. El 16 de noviembre los rusos capturaron el vaporizado otomano Mecihire Tacihiret, que pasaría a llamarse Turok. Al día siguiente, en el puerto de Penderaklia, la fragata rusa Vladimir bombardeó y capturó la fragata egipcia Pervaz Bahir, incorporándola a su escuadra bajo el nombre Kornilov.

Batalla de Sinope

El 23 de noviembre de 1853 la escuadra de Vladimir Nakhimov descubrió una fuerza otomana anclada en la bahía de Sinope. Tras bloquear el puerto, Nakhimov preparó su ataque con seis buques de línea (Empress Maria, Chesma, Rostislav, Paris, Grand Duke Constantine y Tri Sviatítelia) y dos fragatas de vela.

El almirante otomano Osman Pasha contaba con seis fragatas de vela, dos buques de vapor, dos corbetas, una goleta y dos transportes, con un total de 472 cañones frente a los 716 rusos.

Batalla de Sinope: el ocaso de la era de la vela

El 30 de noviembre, a las 12:00, los buques de línea rusos entraron en la bahía formando dos columnas. Tras anclar a tiro de cañón, abrieron fuego contra la línea otomana dispuesta en forma de media luna y las baterías costeras. En cuatro horas la escuadra rusa hundió o hizo encallar todos los buques otomanos: 12 barcos, entre los que siete fragatas, dos corbetas, una goleta y dos transportes. Aproximadamente 4 000 de los 4 220 marinos otomanos murieron, resultaron heridos o fueron capturados, incluido el propio Osman Pasha. La fragata de vapor Taif logró escapar.

Las pérdidas rusas fueron modestamente bajas: 38 muertos y 235 heridos. Ningún buque ruso se hundió, aunque varios resultaron dañados y fueron remolcados a Sebastopol.

Claves del triunfo ruso

La superioridad numérica y de calibre de la artillería rusa (716 cañones contra 472 otomanos) fue decisiva. Los cañones rusos incluían 76 de 68 libras, 412 de 36 libras y 228 de 24 libras, mientras que los otomanos solo poseían dos de 77 libras, cuatro de 38 libras y 160 de 29 libras. Además, la flota rusa utilizó gran cantidad de granadas de alto explosivo, una innovación francesa adoptada por Rusia desde 1841, que devastó los cascos de madera otomanos.

El plan de Nakhimov, basado en una formación de dos columnas que cruzaba la media luna otomana, permitió a sus capitanes operar con libertad táctica y aprovechar al máximo la potencia de fuego. La disciplina y la preparación de los oficiales y tripulantes, heredadas de la escuela Lazarev, también fueron determinantes.

Errores otomanos

Osman Pasha, pese a haber detectado la presencia rusa, no intentó romper el bloqueo ni aprovechar la maniobrabilidad de sus buques de vapor. Su posición en la bahía dificultó el uso efectivo de la artillería costera y dejó a sus fragatas vulnerables al fuego concentrado ruso.

Consecuencias

La victoria consolidó la supremacía rusa en el Mar Negro y bloqueó el suministro otomano de municiones al Cáucaso. Sin embargo, el triunfo alarmó a Gran Bretaña y Francia, que intervinieron en apoyo del Imperio otomano, cambiando el rumbo de la guerra a favor de la coalición anti‑rusa.

La Batalla de Sinope marcó el último gran choque entre flotas de vela. La incapacidad de los buques rusos para perseguir eficazmente la fragata de vapor Taif subrayó que la era de la vela estaba cediendo paso al vapor y al hierro.

Bibliografía

  • Gozdawa‑Gołębiowski, J. (1985). Od wojny krymskiej do bałkańskiej. Gdańsk: Wydawnictwo Morskie.
  • Langensiepen, B.; Güleryüz, A. (1995). The Ottoman Steam Navy, 1828‑1923. Annapolis: Naval Institute Press.
  • Tarle, E.W. (1953). Wojna krymska, vol. I‑II. Warszawa: Wydawnictwo Ministerstwa Obrony Narodowej.
  • Treue, W. (1980). Der Krimkrieg Und seine Bedeutung für die Entstehung der modernen Flotten. Herford: Mittler.

Este artículo forma parte de Desperta Ferro Modern History No. 37. Próxima entrega: Desperta Ferro Modern History No. 38 – La Guerra de Crimea (I). Balaclava.