
Alcance territorial y población
En su apogeo, el Imperio francés cubría unos 13 millones de km² y gobernaba a 112 millones de habitantes, de los cuales 42 millones vivían en la metrópolis. La bandera francesa ondeaba en los cinco continentes, convirtiéndose en la segunda potencia colonial de la época.
Conceptos y denominaciones
Tras 1931 la palabra «colonia» adquirió connotaciones reaccionarias y peyorativas; la expresión preferida pasó a ser «Francia de ultramar». El término «imperio» nunca fue oficial, pues evocaba recuerdos dolorosos para la República, pero periodistas y escritores lo usaron para aludir al orgullo popular, comparándolo con el glorioso Imperio británico.
Características esenciales
Los rasgos distintivos del Imperio francés fueron su dispersión geográfica, una centralización rigurosa y una subordinación económica estrecha a la metrópolis, además de la gran diversidad de sistemas políticos en sus distintas regiones.
Dispersión
El territorio se extendía por los cinco continentes y los mares del planeta. Sin embargo, gran parte de él formaba un bloque continuo: el norte de África, el Sahara, África Occidental Francesa (incluido Togo) y África Ecuatorial Francesa (incluido Camerún), que albergaban a 40 millones de personas. Este bloque estaba separado de la metrópolis por apenas el estrecho Mediterráneo occidental, lo que significaba que, prácticamente, más de dos tercios de la población imperial vivían en una zona casi contigua.
Centralización
Siguiendo la tradición francesa, la toma de decisiones se concentraba en París. La economía de ultramar dependía en gran medida de la metrópolis, tanto en sus lineamientos como en su financiación.