
Oscar Wilde fotografiado por Napoleon Sarony en 1882 • WIKIMEDIA COMMONS
«El amor que no se atreve a decir su nombre…», proclamó el escritor irlandés Oscar Wilde en el histórico juicio de mayo de 1896, donde fue acusado de homosexualidad. Ese día marcó un antes y un después en su vida y en la historia de los derechos LGTBQ+.
En la cúspide de su gloria
Wilde, autor de El retrato de Dorian Gray, disfrutaba de fama internacional y ventas millonarias. Desde 1891 mantenía una relación con el joven Alfred Douglas, apodado “Bosie”. Ambos vivían una vida de excesos, fiestas y apariciones públicas.
Creían que la sociedad victoriana, que consideraba la homosexualidad un delito, haría la vista gorda. Pero el padre de Douglas, el marqués de Queensberry, no estaba dispuesto a tolerarlo.
El enfrentamiento con Queensberry
El marqués hostigó a Wilde, llegando a sabotear sus obras. En marzo de 1895 Wilde decidió demandar a Queensberry por difamación, tras recibir una tarjeta en la que el aristócrata lo acusaba de ser “sodomita”.
El caso se volvió en contra de Wilde. Los abogados de Queensberry presentaron testimonios de varios hombres que aseguraban haber mantenido relaciones con el escritor, pagando a algunos para que testificaran.
El juicio y la condena
El 5 de abril de 1895 el jurado declaró que la acusación del marqués era “verdadera”. La prensa victoriana, alarmada por la supuesta “degeneración moral”, impulsó una persecución aún mayor. Días después Wilde fue arrestado y, en mayo de 1895, fue juzgado por “indecencia grave”.
Durante el proceso, testigos de la vida privada del autor relataron detalles íntimos; incluso una empleada de hotel fue llamada a describir las sábanas de Wilde. El escritor fue condenado a dos años de trabajos forzados.
La cárcel y el exilio
En la prisión de la isla de Portland Wilde sufrió raciones mínimas, aislamiento y una grave infección en el oído que más tarde se transformó en meningitis. A pesar de las duras condiciones, recibió libros y materiales que le permitieron escribir De profundis, una carta a Douglas.
Tras cumplir su condena, fue liberado en 1897 y se exilió en Francia, donde escribió The Ballad of Reading Gaol, una denuncia de las penurias carcelarias que impulsó reformas penitenciarias.
Últimos años y legado
Wilde se reencontró brevemente con Douglas en Nápoles, pero la relación duró apenas tres meses. Su esposa, Constance, le negó el contacto con sus dos hijos, a quienes nunca volvió a ver. La meningitis provocada por la infección del oído lo llevó a la muerte en París el 30 de noviembre de 1900.
Su caso simboliza la persecución de personas por su orientación sexual, una injusticia que sólo se empezó a corregir en Gran Bretaña a mediados del siglo XX. Wilde llegó a decir: «Estoy convencido de que, al final, ganaremos, aunque el camino sea largo y esté lleno de mártires». Sus palabras se cumplieron con el tiempo.
Línea de tiempo
1885 – El Parlamento británico aprueba la Ley de Indecencia, que castiga las relaciones entre hombres con hasta dos años de prisión.
1891 – Wilde, ya casado y con dos hijos, inicia una relación con Alfred Douglas, hijo del marqués de Queensberry.
1895 – Wilde demanda a Queensberry por difamación y pierde el caso.
1896 – Comienza el juicio por “indecencia grave”; Wilde es condenado a dos años de trabajos forzados.
1900 – Muere en París, dos años después de su liberación.
Bibliografía recomendada
El juicio de Oscar Wilde, Merlin Holland, 2018.