Historia antigua

Valencia, reino medieval de España

Orígenes y contexto

El territorio que hoy corresponde a las provincias de Valencia, Alicante y Castellón fue, entre los siglos XI y XIII, la base del Reino de Valencia. Durante este período la región pasó alternadamente por el control musulmán, breves periodos de independencia y, finalmente, por la incorporación al Reino de Aragón.

Dominio musulmán (1010‑1238)

Tras la crisis del califato de Córdoba bajo Hisham II, Valencia quedó bajo el gobierno de ʿAbd al‑Aziz al‑Mansūr (r. 1021‑1061), nieto del famoso califa cordobés. Su mandato estuvo marcado por la paz y la prosperidad, favorecida por la protección de los califas cordobeses y la buena relación con los príncipes cristianos.

Su sucesor, ʿAbd al‑Malik (r. 1061‑1065), era menor de edad y fue depuesto por el rey de Toledo, al‑Maʾmun, quien incorporó Valencia a sus dominios hasta 1075.

Posteriormente, la debilidad del sucesor de al‑Maʾmun, al‑Qādir, permitió que los valencianos recuperaran cierta autonomía bajo el liderazgo del gobernador toledano Abū Bakr, aliado del rey Alfonso VI de León y Castilla. Sin embargo, en 1085 Alfonso VI instaló a al‑Qādir como gobernante títere en Valencia.

El Cid y la breve república

En 1089 el conde de Barcelona, aliado del emir de Zaragoza, sitió la ciudad. Para evitar el asedio, Alfonso VI ofreció al Cid Rodrigo Díaz de Vivar los despojos de Valencia. El Cid, al llegar, prefirió cobrar un tributo a al‑Qādir en lugar de ocupar la ciudad. En 1092 los valencianos asesinaron a al‑Qādir y, bajo la protección de los almorávides, establecieron una breve república.

El Cid tomó el control de Valencia en 1094 y la gobernó hasta su muerte en 1099. Tras su fallecimiento, su viuda fue obligada a ceder el reino a los almorávides, que quemaron la ciudad en 1102 antes de abandonarla.

Almorávides, Almohades y últimos reyes locales

Durante los siguientes treinta años, Valencia estuvo gobernada por emisarios almorávides. Con la llegada de los almohades a finales del siglo XII, la ciudad recuperó cierta independencia, aunque siguió bajo la influencia de potencias musulmanas.

En 1147 el emir ibn Mardanish tomó el control del reino, pero su alianza con los cristianos generó una fuerte resistencia popular. En 1151 los valencianos, apoyados por los almohades, se rebelaron contra él y el territorio quedó bajo el dominio de señores locales vasallos de los almohades.

Conquista aragonesa

El 28 de septiembre de 1238 el rey Jaime I de Aragón capturó Valencia, incorporándola definitivamente al Reino de Aragón. A partir de ese momento la historia de Valencia se entrelazó con la de Aragón y, más tarde, con la de la Corona de España.