Geografía
El Palatinado era una región del Sacro Imperio Romano Germánico dividida en dos partes: el Palatinado del Rin (o Inferior) y el Palatinado Superior. El primero comprendía territorios a ambos lados del Rin medio, entre los afluentes Meno y Neckar, con Heidelberg como capital hasta el siglo XVIII. El Palatinado Superior se encontraba en el norte de Baviera, a ambos lados del río Naab, extendiéndose hasta el Bosque de Bohemia.
Orígenes y desarrollo temprano
En la Alta Edad Media los condes palatinos administraban los dominios imperiales en ausencia del emperador. En el siglo XII los territorios de los condes palatinos de Lorena se organizaron como el Palatinado del Rin. En 1214 el emperador Federico II concedió esas tierras a Luis I, duque de Baviera de la casa de Wittelsbach, dinastía que gobernaría la región durante gran parte de su historia. En 1329, tras un acuerdo dinástico, la marcha septentrional de Baviera se separó y pasó a llamarse Oberpfalz (Palatinado Superior).
El papel en la Reforma y la Guerra de los Treinta Años
Durante la Reforma el Palatinado permaneció católico al principio, pero en la década de 1560 el elector Federico III adoptó el calvinismo, convirtiendo al territorio en un bastión protestante. Su sucesor, Federico IV, encabezó la Unión Protestante en 1608. La aceptación de la corona bohemia por Federico V en 1619 desencadenó la Guerra de los Treinta Años, que devastó el Palatinado del Rin. Tras la derrota de los protestantes, el elector fue depuesto y sus tierras pasaron a Baviera en 1623. El Tratado de Westfalia (1648) restituyó al hijo de Federico V, Carlos Luis, el territorio rineño y un nuevo voto electoral, mientras que el Palatinado Superior quedó bajo dominio bávaro.
Conflictos posteriores y cambios territoriales
Durante la Guerra de la Gran Alianza (1689‑1697) las tropas de Luis XIV arrasaron el Palatinado del Rin, lo que provocó una gran emigración alemana; muchos de los primeros colonos alemanes de Pensilvania eran refugiados palatinos. En la era napoleónica, las zonas a orillas occidentales del Rin fueron anexadas a Francia, mientras que las áreas orientales se repartieron entre Baden y Hesse. El Congreso de Viena (1814‑1815) entregó el territorio del “Ostuferland” a Baviera; en 1838 volvió a adoptarse el nombre de Palatinado. Tras la Primera Guerra Mundial, tropas francesas ocuparon temporalmente la región.
Siglo XX y la actualidad
Después de la Segunda Guerra Mundial, gran parte del Palatinado del Rin se integró en el nuevo estado federado de Rheinland‑Pfalz (Renania‑Palatinado) en la Alemania Occidental. Hoy la denominación “Palatinado” sigue utilizándose para referirse a esta histórica región.