El Reino Medio abarca aproximadamente las dinastías XI y XII, periodo que se inicia con la reunificación del norte y el sur bajo el cuarto rey de la XI dinastía, Mentuhotep II. En las listas de Saqqara y Abydos, Mentuhotep III aparece como último rey de la XI dinastía y marca el comienzo de la nueva era. La capital se traslada a Tebas, en el Alto Egipto, aunque la administración mantiene también una sede secundaria.
El Reino de Tebas
El nome IV del Alto Egipto, con tierras fértiles a orillas del Nilo, era poco relevante durante el Antiguo Reino. En esa época Tebas no era más que una aldea a la margen derecha del Nilo, acompañada de localidades como Tod, Hermontis y Medamud, todas devotas al dios Montu. En la ribera occidental, frente a Tebas, el poblado de Gurna conserva tumbas del Antiguo Reino, entre ellas las de dos nomarcas. En Gebelein se menciona a un personaje llamado Iti, que, antes de la fundación del reino tebano, se encargó de abastecer a la población de Gebelein, Mo'alla y Hermontis durante el Primer Período Intermedio.
Dinastías del Reino Medio de Egipto
Dinastía XI
Esta dinastía inaugura el Reino Medio con la reunificación del país. Los primeros tres gobernantes, todos llamados Inyotef, fueron en realidad nomarcas que actuaron desde Tebas y combatieron a los reyes de Heracleópolis.
Mentuhotep I
Tras ellos accedió al trono Mentuhotep I Nebhepetra (c. 2060‑2010 a.C.), quien consolidó el poder central y restableció las fronteras mediante la fuerza y la diplomacia, pese a la influencia de nobles y sacerdotes. Nombró a oficiales tebanos, reactivó relaciones diplomáticas y expandió el territorio hacia Nubia, los yacimientos de turquesa del Sinaí y Libia. Egipto recuperó su esplendor artístico, sobre todo en el sur, con templos en Elephantine y Dendera y tumbas reales en Deir el‑Bahari, donde su gran templo funerario se sitúa junto al de Hatshepsut. Le sucedió Mentuhotep II (c. 2010‑1998 a.C.), cuyo reinado breve de 12 años mantuvo una política defensiva en el norte sin descuidar el sur para el comercio.
Mentuhotep III
El príncipe Antef, hijo mayor de Mentuhotep II, falleció antes que su padre y fue enterrado en Deir el‑Bahari; el trono pasó a Mentuhotep III Nebtanyra (c. 1997‑1991 a.C.). A una edad avanzada, reinó solo seis años, en un periodo de paz y prosperidad. Su reinado se destaca por obras de arte que buscan la perfección estética y por la reactivación del comercio exterior con Libia y Nubia. La capital permaneció en Tebas.
Dinastía XII
Formada por siete reyes procedentes de Tebas, la dinastía XII es una de las más gloriosas del Antiguo Egipto. Su primer faraón fue Amenemhat I, quien introdujo nombres teofóricos, como Mentuhotep (en honor a Montu) y Sesostris ("hombre de la gran diosa Useret").
Amenemhat I
Tras un periodo de revueltas e invasiones asiáticas en el Delta, Amenemhat I (c. 1991‑1962 a.C.) tomó el poder. La "Profecía de Neferti", conservada en papiros y ostracas, describe el caos que él acabaría remediando. Hijo de Sesostris, su nombre ("Amun está al frente") anuncia un programa político que reforzará la teología heliopolitana y el sincretismo Amun‑Ra, base del poder dinástico futuro.
Durante sus 36 años de reinado reorganizó Egipto: restauró los nomes, trasladó la capital desde Tebas a una nueva sede cerca de Menfis (Itjtawy), fortaleció la autoridad real mediante inspectores reales y nuevos altos funcionarios independientes de los nomarcas, y mejoró la recaudación tributaria. En el año 20 nombró co‑regente a su hijo Sesostris I, quien en el año 24 lideró expediciones punitivas, reanudó la explotación de minas de turquesa en Serabit el‑Khadim (Sinaí) y consolidó la presencia egipcia en Nubia, incluyendo la construcción de la fortaleza de Buhen.
Sesostris I (c. 1971‑1926 a.C.) continuó la política de su padre, mantuvo relaciones comerciales con Creta, Siria y Chipre, y restauró el templo de Ra en Heliópolis. Su sucesor, Amenemhat II (c. 1929‑1895 a.C.), co‑regente con su padre durante varios años, mantuvo la estabilidad y promovió expediciones a Sinaí, Nubia y Punt, además de fundar un puerto en la costa del Mar Rojo (Wadi Gasu).
Sesostris II (c. 1897‑1878 a.C.) impulsó la colonización del Fayum, canalizando el Nilo y creando la primera ciudad artificial de Egipto en Illahum, precursora de los pueblos artesanales de Deir el‑Medineh.
Sesostris III
El reinado de Sesostris III (c. 1878‑1841 a.C.) representa el apogeo del Reino Medio. Entre sus logros destacan:
- Consolidación del dominio egipcio en el noreste, llegando hasta Palestina; anulación casi total del poder de los nomarcas, sustituidos por una administración centralizada dividida en tres ministerios (norte, sur y "cabeza del sur", es decir Elefantina y Nubia Baja) bajo la autoridad del visir.
- Recuperación forzada de Nubia y campañas exitosas en Palestina, tomando Siquem y extendiendo la influencia hasta Byblos y las islas del Mediterráneo.
- Creación de estatuillas de arcilla con prisioneros atados y nombres de enemigos internos y externos (los "Nueve Arcos"), utilizadas en rituales de execración para neutralizar a los adversarios.
- Fortalecimiento de una burocracia eficiente, reflejado en la literatura oficial como la "Satira de los oficios".
Últimos faraones del Reino Medio
Tras Sesostris III, el trono pasó a Amenemhat III (c. 1842‑1797 a.C.), quien consolidó el desarrollo económico mediante expediciones a canteras de Tura, Wadi Hammamat y Asuán. Le siguió Amenemhat IV (c. 1798‑1786 a.C.), que mantuvo la expansión egipcia en el Próximo Oriente. Finalmente, la dinastía culminó con la reina Sebekneferu (c. 1785‑1782 a.C.), hija de Amenemhat III y hermana (posiblemente esposa) de Amenemhat IV, quien ostentó el título real de "Horus" al estilo de Hatshepsut.
Civilización egipcia durante el Reino Medio
Características generales
Este periodo se caracteriza por una evolución en el pensamiento religioso: los reyes dejan de considerarse dioses y pasan a ser vistos como mortales dotados de gran capacidad. La unidad se restablece mediante la eliminación del poder de los nomarcas; los antiguos nomes desaparecen y surgen nuevas unidades administrativas basadas en ciudades y sus territorios circundantes. La paz y la prosperidad favorecen la aparición de una clase media burguesa y la mejora de los sistemas hidráulicos. El comercio florece gracias a excelentes relaciones exteriores, y numerosos documentos legales (donaciones, herencias, compraventas) se conservan de la época de Sesostris II.
Religión
El Reino Medio muestra la coexistencia de dos corrientes religiosas: la adoración a Osiris, dios de la vida después de la muerte, y el culto solar a Ra. Desde la XI dinastía, Osiris gana preponderancia por su carácter cercano al hombre, mientras que el culto a Amun‑Ra, de tendencia heliopolitana, se consolida gracias al colegio sacerdotal de Tebas. Los primeros reyes de la XI dinastía favorecieron a Osiris por motivos políticos; en la XII dinastía ambas corrientes se desarrollan paralelamente, ambas con gran relevancia.
Literatura
El Reino Medio es la edad de oro de la literatura egipcia. El idioma alcanza su forma clásica y los textos son copiados sin cesar. Entre los escritos más importantes se encuentran las "Enseñanzas de Amenemhat" (Sesostris I las atribuye a su padre), el papiro de Sinué, el "Cuento del Náufrago", los "Cuentos de Magia", la "Profecía de Neferti" y los dramas sagrados como el "Drama de la Coronación" y el "Drama Memfítico". En matemáticas y astronomía destacan el Papiro de Rhind y el Papiro Matemático; en medicina, el Papiro de Ebers. Desde la XII dinastía aparecen los "Textos de los Sarcófagos" y la famosa "Sátira de los oficios".
Manifestaciones artísticas
La unificación del país bajo los príncipes tebanos produce una renovación estética visible en arquitectura, escultura, pintura y artes menores. Los templos de Deir el‑Bahari, los relieves de los tumbos reales y los trabajos en piedra y madera reflejan la búsqueda de la perfección estética característica del Reino Medio.