Historia antigua

Colina 776: Las Termópilas rusas en Chechenia, una sorpresa inesperada

Contexto

En febrero de 2000, tras la captura de Grozni por los rebeldes chechenos, Moscú buscaba una victoria que devolviera el prestigio perdido. El 29 de febrero, pocas horas después de que el ministro de Defensa ruso declarara el fin de la guerra en Chechenia, una compañía de paracaidistas del 104.º Regimiento de la Guardia Aerotransportada, perteneciente a la 76.º División Aerotransportada, quedó rodeada por fuerzas chechenas en la zona conocida como Colina 776.

Orden de batalla rusa

El grupo táctico estaba bajo el mando del teniente coronel Mark Nikolayevich Geftyukin, comandante del 2.º batallón, quien tomó el control directo de la compañía ante la gravedad de la situación. Lo acompañaban el mayor Molodov, el capitán observador de artillería Romanov y una patrulla de exploradores.

El ataque sorpresa

Al amanecer, una densa niebla cubría la zona. Los soldados rusos desayunaban sin adoptar medidas de seguridad, lo que les impidió percibir el avance de una unidad de reconocimiento de unos 20 chechenos que los atacó por la retaguardia. Pronto llegaron refuerzos chechenos, entre los que se encontraban combatientes extranjeros islamistas, y el número total de atacantes se estimó entre 500 y 2 000, frente a los 91 rusos.

Desarrollo de la batalla

Los rusos se atrincheraron en un edificio en ruinas de la colina y resistieron durante dos días. Contaron con el apoyo de dos cañones ligeros 2S9 Nona de 120 mm y, inicialmente, de dos helicópteros de ataque Mil Mi‑24, que sin embargo se retiraron al recibir fuego enemigo. Sólo recibieron un pequeño refuerzo: un pelotón de 14 hombres de la 3.º compañía.

Los intentos de las demás compañías del 2.º batallón por abrir un paso y socorrer a sus compañeros rodeados fracasaron. A pesar de la superioridad numérica chechena, los soldados rusos lucharon con gran valentía, causando cientos de bajas entre los atacantes.

Fin de la contienda

El 1 de marzo, la situación se volvió insostenible. El capitán Romanov, gravemente herido, solicitó fuego contra sus propias posiciones al percibir que el enemigo había penetrado la defensa. Finalmente, 84 de los 91 soldados rusos cayeron muertos; sólo siete lograron escapar, cuatro de ellos con heridas.

Según distintas fuentes, los chechenos perdieron entre 400 y 700 combatientes.

Repercusiones

La derrota provocó una gran polémica en Rusia. El Kremlin, bajo la recién elegida presidencia de Vladimir Putin, inicialmente anunció sólo 31 muertos, pero pocos días después tuvo que admitir la cifra real. La opinión pública exigió responsabilidades a los altos mandos del ejército.

Colina 776: Las Termópilas rusas en Chechenia, una sorpresa inesperada

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