El término «Golotomor»
En Ucrania no se ha olvidado. El vocablo, una deformación de la frase «muerte por hambre», resume el horror vivido. Desde 2006 Ucrania y quince países lo han reconocido como genocidio.
Cuántas víctimas
Las cifras varían. En 2003 la ONU estimó entre 7 y 10 millones de fallecidos; estimaciones más conservadoras hablan de 3,3 millones. En el censo de 1937 ordenado por Stalin la población soviética parecía haber disminuido unos 8 millones.
Represión del censo
Stalin respondió ejecutando a los responsables del censo y ordenó uno nuevo que reflejara los datos que él y sus colaboradores deseaban.
Causas políticas del hambre
Las hambrunas en Ucrania, Moldavia y otras repúblicas soviéticas fueron consecuencia de la industrialización y la colectivización forzadas. En Ucrania se persiguió a los kulaks, campesinos considerados acomodados.
El objetivo era eliminar a todo agricultor “libre” que no perteneciera a un colectivo. El régimen los declaró “enemigos del pueblo” y lanzó una intensa campaña propagandística para justificar la escasez de alimentos tanto en el campo como en las ciudades.
Políticas agrícolas y exportaciones
Desde 1931 la hambruna se alimentó de decisiones del Kremlin: los colectivos no producían los rendimientos esperados, se sustituyó el cultivo de cereales por remolacha azucarera y algodón, y aun con la escasez se incrementaron las exportaciones de grano.
La hambruna artificial en Ucrania
El hambre fue una herramienta deliberada contra los ucranianos que no se habían asimilado al modelo soviético. Moscú impuso normas especiales solo para Ucrania, envió a miles de campesinos a los gulags y ejecutó a quienes intentaron abandonar las zonas afectadas. Muchos cruzaron a Polonia.
Mortalidad y canibalismo
Los primeros informes aparecen en 1931; en las ciudades el racionamiento empezó en el invierno de 1933. Los campesinos fueron obligados a entregar semillas, granos y animales, a veces para consumo interno y otras para exportación.
La escasez extrema llevó a casos de canibalismo; se registraron al menos 2 500 condenas por este delito. Un médico describió la desesperación: «Los buenos mueren primero, los que no roban, los que no se prostituyen, los que dan comida… todos mueren.»
Negación y propaganda del régimen
Lazar Kaganovich acusó a los hambrientos de pereza y tachó de propaganda la denuncia de la hambruna. Stalin, mientras viajaba en su tren privado a Sochi, afirmaba que el hambre era una conspiración contra él y que los campesinos la usaban como arma contra el líder.
Finalmente culpó al “traidor” Polonia imperialista por la catástrofe.
Autoridades soviéticas incautando trigo a los agricultores.