Un equipo de investigadores de EE. UU. y Reino Unido ha logrado imprimir en 3D la vía vocal de un sacerdote egipcio momificado hace 3.000 años y, mediante una laringe electrónica, ha conseguido que emita un sonido.

Nesyamon, sacerdote y escriba del templo de Karnak en Tebas, vivió durante el reinado de Ramsés XI y murió a los 50‑55 años. Su cuerpo fue momificado, conservando sorprendentemente sus tejidos blandos.
Tejido increíblemente conservado gracias a la momificación
Los investigadores escanearon la cabeza de Nesyamon con un tomógrafo (CT), obteniendo imágenes transversales que les permitieron medir con precisión la longitud y forma de su tracto vocal, desde la laringe hasta las cavidades oral y nasal. Con esos datos se imprimió en 3D una réplica del tracto vocal y se le acopló una laringe electrónica capaz de generar vibraciones audibles.
Limitaciones para reproducir el habla
Reproducir una voz humana completa es mucho más complejo. Primero, se necesita que los tejidos blandos estén bien conservados; en la mayoría de los restos sólo se conserva el esqueleto, y aunque haya tejido blando, la vía vocal puede estar deformada o ausente. Segundo, el sonido que se puede generar está condicionado por la forma estática del tracto vocal, sin movimiento de labios, lengua ni control fonético. Por eso, lo que se obtuvo no es una palabra ni una frase, sino simplemente un sonido vocálico.
Según los autores, Nesyamon deseaba “hacer oír su voz en la otra vida para vivir eternamente”. Con este experimento, aunque solo sea un sonido, su voz ha vuelto a ser escuchada, al menos por la comunidad científica.