Historia antigua

Gobierno de Cayo Mario

La oportunidad de ascenso de Cayo Mario (157‑86 a.C.) surgió en la guerra de sucesión en el reino de Numidia, súbdito de Roma. Tras la muerte del rey Masinisa, sus hijos Aderbal y Hiempsal fueron apoyados por comerciantes y ecuestres itálicos, pero su primo Jugurtha corrompió a los senadores romanos y demostró mayor energía. En 112 a.C. tomó Cirta, mató a Aderbal y a varios cientos de itálicos, lo que obligó a Roma a intervenir.

Guerra de Jugurtha (111‑105 a.C.)

Este conflicto tuvo escasa importancia militar para Roma, pero reveló la ineficacia del Senado. Mario, entonces tribuno militar, obtuvo el apoyo del orden ecuestre y fue elegido cónsul en 107 a.C., a pesar de ser un homo novus. Un año después la asamblea de la plebe le concedió un mando extraordinario para dirigir la guerra en África, algo sin precedentes. Tras una victoria decisiva, Mario quedó atrapado en una guerra de guerrillas hasta que su cuestor Lucio Cornelio Sila fue enviado secretamente a Mauritania para neutralizar a Jugurtha, quien finalmente cayó en manos de Sila, convirtiendo parte de Numidia en provincia romana.

Guerra contra cimbrios y teutones (113‑101 a.C.)

Los cimbrios y teutones, pueblos del norte de Europa, invadieron la cuenca del Rin y derrotaron a Roma en Noreia (113 a.C.) y Arausio (105 a.C.). Ante el pánico, Mario, elegido cónsul por segunda vez en 104 a.C., reformó el ejército, profesionalizándolo. Logró dos victorias decisivas: en Aquae Sextiae (102 a.C.) venció a los teutones y en Vercelia (101 a.C.) derrotó a los cimbrios, restaurando la tranquilidad de la República.

Problemas en Roma (100‑91 a.C.)

Tras la guerra, Mario volvió a ser cónsul en 100 a.C., acompañado por figuras radicales como G. Servilio Glaucia, pretendiente a la pretura, y Lucio Apuleyo Saturnino, tribuno de la plebe. Saturnino impulsó un ambicioso programa de colonización que los optimates bloquearon, desencadenando una revuelta popular que fue sofocada por el Senado y la aristocracia ecuestre.

El problema itálico (91‑89 a.C.)

La negativa de Roma a resolver los reclamos de los aliados italianos provocó la guerra social. Desde la época de los hermanos Graco, los socii exigían la ciudadanía plena (civitas optimo iure). En 91 a.C., el tribuno L. Druso el Joven intentó concederla, fundó colonias y reorganizó los tribunales, pero fue asesinado en 90 a.C. Los itálicos se rebelaron, formaron una confederación independiente con capital en Corfinio (renombrada Itálica) y establecieron su propio senado y moneda.

Ley Papiria (89 a.C.)

Roma concedió la ciudadanía plena mediante la Ley Papiria: primero a los aliados que no se habían rebelado y después a todos los que se sometieran. No obstante, fue necesario emprender una campaña para someter a los montañeses del centro de Italia que se negaban a aceptar la autoridad romana.

Primera guerra de Mitrídates (90‑85 a.C.)

Actitud de Mitrídates

Mientras Sila se consolidaba como figura política y era elegido cónsul en 88 a.C., Mitrídates VI Eupátor, rey de Ponto, aprovechó el descontento greco‑romano y expandió sus campañas a Grecia, incitando a la revuelta contra Roma.

La noche de Efeso

Durante los disturbios, unos 80 000 itálicos fueron masacrados en Asia Menor en la llamada «noche de Efeso», sumándose a la rebelión que también alcanzó a Atenas.

El mando de la guerra

El Senado confió el mando a Sula, pero el pueblo lo destituyó. Mario, deseoso de recuperar su prestigio, tomó el control del ejército con el apoyo de los populares.

Marcha de Sula hacia Roma

Sula, en lugar de obedecer la orden de detener la campaña, marchó sobre Roma, convirtiéndose en el primer general en llevar un ejército a la capital. Sus oficiales senadores lo abandonaron, pero sus legiones lo siguieron, obligando a Mario y a sus aliados a huir.

Marchas de Sula al Este

Tras una breve reforma en la ciudad, Sula partió hacia el Este para continuar la lucha contra Mitrídates.

Reacción de Mario y su muerte

Mario, junto a Cinna, desencadenó una ola de terror contra los optimates. Murió en 86 a.C. durante su séptimo consulado, sin lograr restablecer su autoridad.

Fin de la primera guerra de Mitrídates

Sula derrotó al ejército pontico en Chaeronea (86 a.C.) y en Orcomeno (85 a.C.). La guerra concluyó con la Paz de Dardanos (84 a.C.), que dejó a Roma con el control de los territorios conquistados, la flota pontica y una indemnización de 20 000 talentos. Al regresar a Roma, Sula se proclamó dictador, iniciando su gobierno autoritario.

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