¡Ah, quién es, quién se preocupa por mí! ¡Milicia, milicia! – cantaba Jacek Zwoźniak. Los policías, más interesados en cazar elementos capitalista‑especulativos que a los delincuentes comunes, ya eran objeto de bromas en la República Popular de Polonia. No es de extrañar. En la noche de Año Nuevo de