El descubrimiento en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola de las pinturas de la Cueva de Altamira, a dos kilómetros de Santillana del Mar (Cantabria), marcó un hito en la arqueología moderna y obligó a replantear la visión de la vida y costumbres de los grupos humanos prehistóricos. Aunque la leyenda